Borges, ya bastante entrado en años le comentaba a su gran amigo Adolfo Bioy Casares que el médico de cabecera le había recomendado como receta saludable tomar, sin falta, una copita de licor a la hora de las comidas. Al desayuno, al almuerzo y a la cena. Entonces Borges con su fina ironía, y teniendo en cuenta su avanzada edad, acotó: «El médico me quiere convertir en un beodo crepuscular».
Como quien dice: en un curda trasnochado. Un curda después de viejo.
