Miguel Alayón.
Recuerdo una de las milongas de J. B. Borges que le fue inspirada por una referencia anecdótica. Fue una anécdota vaga acerca de uno de los tantos duelos a cuchillo de los viejos tiempos en uno de los barrios de Buenos Aires. Los tiempos en que las diferencias entre hombres, cuando subían demasiado de tono, llegaban al punto de dirimirse a cuchillo. Borges sólo tuvo la referencia del duelo y el nombre del protagonista que falleció en la ocasión.
Los detalles que le llegaron del hecho lo conmovieron e inspiraron, a pesar de su vaguedad, y lo resumió así:
Sólo Dios puede saber
la laya fiel de aquel hombre;
señores, yo estoy cantando
lo que se cifra en el nombre.
Esta ha sido mi introducción para el nombre que aparece en el título. Me negué a ser demasiado escueto como podría haber sido, porque considero que el tema lo amerita.
En realidad , la referencia a Miguel Alayón me llegó de mi viejo, de Gastón padre.
Fue un conocido de él en la etapa de juventud. Creo recordar que era natural de Colón. Debe haber sido conocido también del hermano de mi viejo que se estableció de joven en Colón cuando se casó.
Mi viejo, habiendo nacido en Manguito, un pueblito cercano, se pasaba temporadas en Colón en casa de sus primos, los familiares más allegados a él durante toda la vida.
Por éso deduzco que el viejo haya conocido a Miguel desde que ambos eran muy jóvenes. Por suerte, antes del viejo morir a mi lado, me aclaró que Miguel no era natural de Manguito sino de Colón. Yo había tenido esa duda. La primera referencia de mi padre al caso de Miguel Alayón que recuerdo se remonta a mi adolescencia.
Un día durante una conversación en que
se hablaba de política y de injusticias el viejo en un exabrupto citó varios ejemplos y entre ellos a Miguel Alayón quien cumplió «20 años preso sin causa». Veinte años de prisión sin causa. Se dice pronto y rápido, pero para quien lo padece y para su familia significa la vida entera.
Nunca supe nada más sobre el caso. Ya las personas de la generación de mi viejo con las cuales podría haber obtenido alguna otra información no están. Parafraseando a Borges digo: señores, yo sólo estoy rememorando lo que se cifra en el nombre.
Sirva éste modesto reconocimiento para las muchas víctimas inocentes entre presos y fusilados en la Cuba de la tiranía castrista.
